La violencia de género es un problema que afecta a millones de mujeres en Argentina y en todo el mundo. Como abogado penalista, es fundamental entender no solo las implicancias legales, sino también el contexto social que rodea esta problemática.
Veamos cómo se aborda legalmente en nuestro país y el rol crucial que juegan los profesionales del derecho.
(Buenos Aires, Argentina)
La violencia de género se define como cualquier acto de violencia que tiene como objetivo o resultado dañar el bienestar físico, sexual, psicológico o económico de una persona basándose en su género.
En Argentina el problema se ha agravado en los últimos años, convirtiéndose en una de las principales causas de muerte de las mujeres.
Desde el 2009, la Ley N° 26.485, proporciona un marco integral para prevenir, sancionar y erradicar este tipo de violencia.
Diferentes tipos de violencia de género
La violencia de género no se limita solo a agresiones físicas. Esta se extiende a agresiones tanto físicas como psicológicas, económicas y/o sexuales.
- Violencia Física: Golpes, empujones y cualquier tipo de agresión corporal
- Violencia Psicológica: Manipulaciones, amenazas y humillaciones que afectan la salud mental de la víctima
- Violencia Económica: Control sobre los recursos económicos, privación de bienes o acceso a empleo
- Violencia Sexual: Coacción, abuso u otra forma de violencia sexual.
El rol vital del abogado
La necesidad de un profesional especializado en violencia de género es crucial tanto para las víctimas como para los acusados. Un abogado penalista es el encargado de:
- Asesoramiento Legal
Brindar información clara sobre los derechos y opciones legales - Representación Judicial
Actúa en nombre de su representado en procesos judiciales. Tratando de procurar medidas de protección y justicia. - Interacción con Organismos
Colaborar con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales
La falta de justicia, un obstáculo para la ley
La falta de justicia es un obstáculo significativo para erradicar la violencia de género de nuestra sociedad.
Muchas víctimas no denuncian los abusos por miedo a represalias, estigmatización o falta de confianza en el sistema judicial.
Mientras que por otro lado, cualquier persona que esté involucrada en una causa de este tipo tiene una “Presunción de Culpabilidad”. Invirtiendo de esta manera la carga de pruebas. Viéndose obligado a tener que probar su inocencia.
Dicho en otras palabras “Es culpable hasta que se demuestre lo contrario”.